8/6/16

Más allá del aspecto físico


Hace mucho que quería hablar de este tema, sobre todo desde que se ha vuelto una moda el catalogar a la gente bajo una amplia diversidad de nombres según su peso. También está muy de moda que, cuando hablas de tu imagen o la expones al público, la gente opine lo poco sano que pareces y te recomienda mil y una dietas. No puedes decirles nada, porque aparentemente si tú subes una imagen tuya a las redes estás aceptando de manera automática que la gente pueda opinar sobre tu cuerpo, que te diga lo que le parece sin tapujos, sin preocuparle siquiera si es lo que tú quieres o cómo puede sentarte.

Esto, lamentablemente, es el pan de cada día de aquellas personas que deciden por uno u otros motivos compartir una imagen suya en las redes. "¿Para qué la subes si no quieres la opinión de nadie?", preguntan muchos. "Así te lo pensarás dos veces antes de subir una foto tuya", dicen otros. Nadie se da cuenta de que, saliendo a la calle, también te expones a lo mismo, con la diferencia de que a la cara poca gente se atreve a acercarse a ti y soltarte, sin más, "oye, estás muy gordo/a, ¿por qué no comes sano y haces ejercicio? Así estarás más sano/a y te verás mejor". Parece que si no entras en los estándares, eres un insulto a la vista ajena, por muy sano que estés realmente. Todos sabemos que si estás gordo es porque eres vago, porque comes basura y porque no haces ejercicio (por favor, léase con sarcasmo esta última frase).

En mi caso, mi familia ha sido la que más mierda ha metido en este sentido. "Huy, qué delgada estás, ¿seguro que comes lo suficiente?". Mis padres incluso han vigilado cada vez que iba al baño por si vomitaba, habiendo heredado su complexión delgada. Comentarios que para algunos son de lo más inofensivos, como el que he mencionado, pueden convertirse en una pesadilla para quienes lo reciben. Habiendo soportado durante años esas preguntas y habiendo recibido motes en el instituto como esqueleto, spaghetti, palillo o similares no han hecho sino que mi autoestima estuviera por los suelos durante mucho tiempo, que el hecho de que alguien me lanzara un piropo lo viera como una burla. Aunque hable en primera persona, son muchas las personas que pasan por este tipo de situaciones. A mis casi 27 años, mi autoestima no ha mejorado demasiado y la única persona que me ha ayudado a verme mejor y a que haya días en que digo "voy a salir a comerme el mundo" ha sido mi pareja. No ha necesitado engañarme en ningún momento ni convencerme de que no soy tan horrible de ver como la gente me ha hecho sentir. Yo he tenido suerte después de muchos años de dar con alguien que me ha ayudado a quererme a mí misma, a valorarme, a no dejar que la opinión de los demás me importe o afecte como hacía antaño.

Comentarios que durante la adolescencia y adultez hicieron que me obsesionara con mi peso, que me obligara a comer más de lo que mi estómago me permitía, lo cual podía desembocar en algo muy grave. Me autolesionaba cada vez que decidía saltarme alguna comida porque estaba llena, lesiones que se me ven todavía en los brazos cuando me pongo morena. Era mi manera de castigarme a mí misma por no estar dentro de lo "normal", porque mi aspecto junto a mis gustos era el motivo por el que he recibido palizas, uno de los principales motivos por los que intenté quitarme la vida dos veces. Sentía que jamás encajaría en ninguna parte, tampoco recibí apoyo por parte de amigos o familiares, no era más que un motivo de burla y un tema de conversación más por el cual reírse. Se me juntó mucha mierda en una época donde nadie daba un duro por mí, donde sólo valía cuatro risas, donde tenía miedo a levantarme y decir "que os jodan" porque pensaba que era normal lo que hacían y que me lo merecía. Nunca dejé que me hicieran fotos porque terminé asumiendo que era fea y que daba asco, y a día de hoy me siguen dando cosa las fotos. La inseguridad sigue ahí, aunque de forma muy superficial.

Esto no es un mensaje de "mirad lo mal que lo he pasado, sentid lástima por mí". No necesito la lástima de nadie, me limpio el culo con ella. Es un mensaje para que se abra los ojos, para que aquellos que pasan por algo similar sepan que no están solos, que no son los únicos que han pasado por algo similar y que hay que tener valor y coraje. Un mensaje también para enseñar a todas las generaciones que esta actitud está mal, que no hay que juzgar a los demás por su aspecto ni tampoco es necesario decirle a los demás lo que pensamos de ellos. "Es que es mi libertad de expresión". Me limpio el culo con vuestra "libertad de expresión", excusa barata para decirle a los demás lo que os place. Mucha gente se quita la vida por algo que a primera vista parece una tontería, pero es una tontería que se convierte en un problema muy grave. Nadie debería vivir acomplejado por los comentarios de otras personas, con vergüenza de salir a la calle por las miradas de la gente.
Ni mi cuerpo ni el de nadie es perfecto. Nadie lo es. Todos tenemos nuestras imperfecciones y debemos aceptarlas. Hay que ENSEÑAR a la gente que está mal señalar a los demás y burlarse de su aspecto. Y es que el de ellos también puede señalarse, pero sumándole la pena que hay que sentir por alguien tan desgraciado que necesita burlarse de los demás para sentirse mejor consigo mismo, porque tienen que hacerlo de lo mucho que deben odiar el reflejo que ven en el espejo cuando se miran cada día.

"¿Por qué te haces fotos y las subes si no quieres la opinión de nadie", preguntan. Porque es una manera de no dejar que las inseguridades vuelvan a apoderarse de mí, es una manera de seguir luchando contra ellas y por la PROPIA aceptación. Porque, al fin y al cabo, la única opinión que debería importarnos es la nuestra, no la de los demás.


Os invito a reflexionar sobre este tema, a olvidar el miedo que causa muchas veces hablar sobre este tema y a compartir vuestras vivencias.

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