23/12/14 | By: Alherya Bennet

¿Real o irreal?

¿Cuántas veces hemos pensado, dicho u oído decir que nosotras queremos ser como las famosas? Porque fijaos en las celebridades que salen en las revistas y mirad cómo salen: pieles perfectas, pelo impecable, sin manchas, arrugas, un blanco de los ojos impoluto... Son, como se suele decir, personas 10. Que nos parezcan más o menos guapas es según los gustos de cada uno. ¿Os imagináis a vosotros saliendo así en una sesión de fotos?

Cuatro mujeres lo lograron. Todas, en algún momento de su vida, habían deseado parecerse alguna vez a una de esas mujeres de portada que encontramos en las revistas. Todas tenían sus complejos, pero tras someterse al mismo proceso que las estrellas decidieron que no les gustó lo que veían. Ninguna de ellas se reconoció en las imágenes que les habían enseñado y parecían disgustadas al ver que algunas de sus características habían sido eliminadas al ser consideradas imperfecciones según los cánones de belleza.
Una de ellas dice: "una persona me maquilla, otra me peina y otra decide cómo se ve tu cuerpo y te quita imperfecciones. Ya no queda casi nada de lo que realmente eres". Otra admite que es como siempre ha querido verse, pero que tras ver cómo quedaría se pregunta por qué siempre había querido verse así. Sin duda son dos reacciones que poca gente esperaría.

Os dejo con el vídeo antes de hacer una pequeña reflexión al respecto.


Las revistas, la música, el cine, la moda... Todo a nuestro alrededor nos marca unos estándares que son inalcanzables pero que la gran mayoría persigue. ¿Pero es realmente lo que queremos? A todos nos gusta vernos bien, ¿pero queremos seguir siendo nosotros mismos o sólo la versión acorde a lo que nos marcan en los medios? Se llama ideal de belleza precisamente por eso mismo, porque no deja de ser un ideal, algo que se acerca a la perfección, olvidándonos por completo que la perfección está llena de pequeñas imperfecciones.

1 comentarios:

Fàtima T. dijo...

No es cuestión de enfrentarnos a los medios en su deseo de que nos veamos guapos, presentables o delgados. Los medios empujan mucho más que nuestro deseo de oponernos porque cuentan con el estímulo (y el incentivo económico, hablando claro) de las grandes corporaciones de la estética y la moda. Hay tanto dinero en juego, que la opción de elegir ser nosotros mismos está cada vez más fuera de lugar. Tristemente, es así.

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