18/12/13 | By: Alherya Bennet

Preparándonos para las fiestas

Regalos por aquí, cenas por allá, ahora a comprarse algo que lucir en fin de año... todo son gastos en estas fechas y tenemos que procurar ahorrar de algún modo, ¿pero cómo? Hace ya bastante os hablé de los tintes Deliplus, de su precio y calidad. ¿Por qué no ir a la peluquería directamente? Pues porque los tintes de Deliplus son muy asequibles (3,95€, recuerdo que es la marca blanca de Mercadona) y un buen acabado, aparte de ser más duraderos que otras marcas. Para quienes tenemos el pelo largo, ir a teñirnos puede picar un poco debido al precio de la peluquería (a la que voy actualmente, teñir cabello largo cuesta 32€). Como podéis ver, la diferencia de precio es abismal y en cuanto a calidad obtengo la misma. Sin embargo, a la hora de elegir un tinte no siempre sabemos por cual decidirnos.

Lo más importante es saber qué color nos favorece. ¿Cómo lo hacemos? Fácil sabiendo qué tonos tenemos: fríos o cálidos. Para ello hay tres pasos a seguir:
  • El color de las venas. Si las venas de nuestras muñecas tienen un color azulado, nuestra tonalidad es fría. Si por el contrario son de un color verdoso, cálida.
  • El color de nuestros ojos. Si nuestro color de ojos tiende a cambiar, nuestra tonalidad es cálida. Si lo mantienen, fría.
  • El color de nuestro cabello. Tenemos tonalidades cálidas si se aclara bajo el sol, y frías si tiene tonalidades azuladas o rojizas.
Una vez sabiendo cual es nuestra tonalidad debemos saber qué colores van mejor para la nuestra. Esto no quiere decir que no podamos teñirnos de un color de la otra tonalidad, pero sí que se nos verá mejor aquel que sea acorde a la nuestra.
Tonalidades frías: negro, castaño oscuro, rubio ceniza y rojos intensos.
Tonalidades cálidas: castaño claro, rubio dorado, cobrizos y rojos dorados.

¿Cómo teñirnos si es la primera vez que lo hacemos en casa? Aunque tal vez se necesite práctica, es algo muy sencillo. Lo primero es sacar todo de la caja. Generalmente los guantes están dentro de las instrucciones y recuerdo que no debemos habernos lavado antes el cabello. Para evitar teñirnos la piel, podemos usar crema hidratante o aceite de oliva, aplicándolo en la frente, orejas y nuca. Antes de nada hay que desenredar bien el cabello. En el interior de la cajita tenemos un pequeño bote semitransparente con una crema blanca, el gel colorante, un sobre de champú y otro para fortalecer el color que además nos servirá como crema suavizante. Recordad poneros una camiseta que podáis manchar por si se os cae un poco de tinte.

Empezaremos abriendo el frasco semitransparente para verter en él el contenido del gel colorante tras habernos puesto los guantes. Volvemos a cerrarlo y lo agitamos para que se mezcle todo bien. Veréis que en la parte superior del bote hay una pestañita para que la rompamos. Con él o con un peine de punta fina iremos separando los mechones de nuestra raíz mientras aplicamos la mezcla. Podemos ayudarnos con un pincel para repartir el tinte bien entre el cabello, ya que será mucho más fácil que si lo hacemos con las manos -y más si no tenemos práctica-. Una vez tenemos toda la mezcla aplicada en las raíces, pasaremos a teñir el resto de nuestro cabello, cubriendo cada mechón. Si os sobra tinte, no lo guardéis para otra vez.
Dejad que el tinte haga efecto. En cada marca pone un tiempo distinto, pero recomiendo que lo dejéis entre 40-50 minutos para que el cabello lo absorba bien. Una vez transcurrido el tiempo toca aclarar el pelo con agua tibia, preferiblemente hasta que ya no suelte más tinte, y usar el champú y acondicionador.

¡Tadaaaaá! Ya tendremos nuestro nuevo color de pelo y a un precio mucho más económico que si vamos a la peluquería. Es bastante sencillo de hacer como habréis comprobado y espero que os haya servido de ayuda. Si tenéis algún consejo o queréis compartir vuestras experiencias, no dudéis en comentar.

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