20/11/13 | By: Alherya Bennet

Reflexión: amistad

Llevo unas semanas con mucho estrés, si no por una cosa es por otra. La buena noticia es que al fin me ha llegado el acuerdo con la empresa para la que voy a trabajar. A lo que iba...

La amistad es algo que, para algunas personas, no cuesta nada forjar. A otras, en cambio, les supone un esfuerzo tremendo. ¿Pero qué es realmente la amistad? Una relación de confianza y afecto desinteresado entre personas. ¿Pero encaja todo el mundo en ella? Yo tengo lo que llamo colegas, que es gente con quienes tengo cierta confianza, pero no la suficiente como para contarles mis problemas y preocupaciones. Luego tengo lo que llamo amigos, personas a quienes les cuento todo y me gusta que también confíen en mí del mismo modo. Además, soy una persona que se cierra en sí misma cuando algo le preocupa, así que los problemas se los cuento a contadas personas y siempre suelen ser las mismas... si es que lo comparto con alguien.

¿Pero qué pasa cuando alguien te falla? La confianza es algo muy frágil. Una vez la pierdes, es muy difícil volver a construir esos lazos. No sólo volver a obtenerla, sino reparar el daño causado también. ¿Y qué pasa cuando alguien te falla pero no a tu confianza? ¿Qué pasa cuando esa persona ha metido la pata y aun así recurre a ti? Está claro que el primer paso es admitir que la has cagado, y una disculpa no viene mal a veces. La auténtica pregunta es, ¿qué sucede cuando esa persona necesita tu ayuda y tú le quieres cerrar el grifo? El sentido de culpabilidad te inunda, te sientes mal, la peor persona sobre la faz del planeta. Quieres ayudarle por todo lo vivido hasta el momento, todas las risas compartidas, las confesiones, los buenos recuerdos... pero al mismo tiempo quieres mantenerte al margen porque la ha cagado repetidas veces, porque te ha fallado, ha faltado a su palabra. ¿Qué haces, cedes o te mantienes en tu posición? Si cedes, te da la sensación de que en cualquier momento, cuando los problemas desaparezcan, puede volver a meter la pata y tú vas a decirte "pero mira que soy idiota, si es que me lo tendría que haber visto venir". Si te niegas a ayudarle, sobre tu mente comienzas a repetirte que eso no lo hace un verdadero amigo, que se está para lo bueno y para lo malo, que qué más da que la haya cagado, que eres un egoísta por anteponerte a otra persona que lo está pasando mal.

¿Qué es lo correcto?

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