12/11/13

Halloween

Ahora que ya han pasado un par de semanas desde Halloween y que todo el mundo ha dejado sus disfraces en el armario, me gustaría hablaros de los orígenes de esta fiesta que, al contrario de lo que generalmente se piensa, no es americana. Sus raíces son celtas (aquellos que vivían hace 2,000 años en lo que hoy es Reino Unido y el norte de Francia) y los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición a América del Norte durante la gran hambruna irlandesa. Pero vayamos por partes, como dijo Jack el destripador.

El nombre proviene de la expresión inglesa All Hallows' Even y significa "víspera de todos los Santos". Comenzó a llamarse Halloween en el siglo XVI.
El origen de la festividad viene de la céltica conocida Samhain (en irlandés antiguo, fin del verano, aunque los antiguos britanos tenían una fiesta similar llamada Calan Gaeaf). En el Samhain se celebraba el final de la temporada de cosechas y los celtas lo consideraban el Año Nuevo. Se creía que la línea que unía este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus pasar a través. Se invitaba a los ancestros familiares y se les homenajeaba mientras se alejaba a los espíritus dañinos. Se cree que el uso de trajes y máscaras era por la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos, adoptando su apariencia para evitar ser dañados.
El Samhain, además, era el momento para hacer balance de suministros de alimentos y ganado para prepararse para el invierno. Las hogueras tuvieron un papel importante. Se apagaban los demás fuegos y se encendía una hoguera en la chimenea de cada casa, lanzando en ellas los huesos de los animales sacrificados. Una vez había finalizado la celebración, volvían a encender las chimeneas, las cuales habían apagado previamente por la noche, del fuego sagrado para ayudarles a protegerles durante la llegada del invierno.
La institucionalización del Halloween por el Vaticano se debe al Papa Gregorio III y al Papa Gregorio IV, quienes intentaron suplantarla por la festividad católica del Día de Todos los Santos.

La tradición de poner una vela en la ventana viene de los aldeanos que colocaban una vela por cada difunto que hubiera en su familia, previniendo así que los espíritus no les molestaran. En caso de no hacerlo, aparte de perturbarles, les hacían tener horribles pesadillas.
El famoso truco o trato era una leyenda popular celta según la cual no sólo los espíritus de los difuntos podían vagar libres la noche de Halloween, sino también todo tipo de seres de todos los reinos espirituales. Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas pidiendo truco o trato de casa en casa. Se dice que lo mejor era hacer trato, pues de no hacerlo usaría sus poderes para hacer truco, lo cual consistía en maldecir la casa y sus habitantes (infortunios y maldiciones tales como enfermedades, matar al ganado con pestes o incluso quemar la vivienda). Como protección se creaban en las calabazas formas horrendas para evitar encontrarse con dicho ente.

Así pues, la fiesta original dista bastante de la actual, salvo por el truco o trato (que una traducción más acertada sería trato o travesura) en que los niños piden caramelos y, si no se los dan, hacen una pequeña travesura (normalmente tirar un huevo a la pared de la casa o algo parecido). Tal vez el hecho de disfrazarse venga de los celtas que, durante la celebración, llevaban trajes como pieles y cabeza de animales, intentando descifrar el futuro de aquellos interesados, pues se decía que la llegada de los espíritus al mundo terrenal durante Halloween ayudaba a los druidas y sacerdotes a ver el futuro.

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