29/10/13

Proceso de Mary Jane

Hace once años fui por primera vez al Salón del Manga de Barcelona. Fue cuando empecé a aficionarme al mundo del manga y todas mis amigas iban, así que quería ir y ver de qué iba el tema. Lo que me sorprendió no fueron los stands ni el merchandising, fue ver a la gente llevando los trajes de sus personajes favoritos... ¡y no era carnaval! Me informé qué era lo que esa gente hacía y descubrí que esa actividad se llamaba cosplay. Yo también quería hacerlo, pero claro... no tenía ni idea de cómo hacer trajes y mi madre tampoco. Además, mis amigas consideraban eso de bichos raros y admitieron que no irían conmigo si yo me cosplayaba... hasta que encontré a alguien con quien hacerlo. Fue justo con la salida del Kingdom Hearts II y ambas fuimos de Kairi, ella con el traje rosa y yo con el de colegiala. Lo mandé a hacer a una vecina que era modista... pero que hizo lo que yo considero un truño, por decirlo finamente. Ese año fue cuando conocí a Hikari Kat Cosplay, una de las mejores cosplayers nacionales que tenemos. Para ir con el grupo me improvisé un traje de Amane Misa con ropa que tenía por casa y años más tarde me hice, en una tarde y con telas que tenía por ahí, el de Suzumiya Haruhi. Creo que, pese a la falta de tela y a que ni mi madre ni yo sabemos hacer patrones, no quedó nada mal. Pero el distanciamiento con las amistades, la falta de habilidades y otras cosas hicieron que perdiera totalmente el interés.

A partir de ese punto seguí el cosplay a través de internet y raramente iba a más salones, pero hace cosa de un mes mi novio me dijo "quiero una armadura de Jedi, como las del SWTOR". Sé qué material se usa para hacerlas, he visto cómo lo hace la gente... ¡gente que carecía de habilidades al principio, como yo! Leches, ¿por qué iba a ser yo menos? ¿Por qué iba a dejar de hacer algo que me gustaba simplemente porque me faltaban habilidades, cuando todos hemos empezado en algún momento de cero? No iba a conformarme con seguir viendo fotos y vídeos, así que algo rápido y asequible para este salón, un personaje que me guste... ¡Mary Jane Watson! Hay una imagen muy famosa de ella en que ve cómo su novio Spider-Man tiene que ir a por los malos, con una camiseta ajustada con la cara de él estampada y unos vaqueros rotos. Un diseño sencillo, sexy y reconocible. Mi problema, aparte de que no aguanto mucho rato las lentillas, era el pelo, pero por suerte también la hemos visto con el flequillo corto, así que... ¿por qué no? La idea del cosplay no es hacer una calcomanía exacta, también es poner un poco parte de ti.

Para los vaqueros fue sencillo, ya que tengo un montón en el armario y algunos ni me los pongo. Uno de ellos, el que elegí, aún estaba con la etiqueta puesta. Me los regalaron para navidad, pero mi talla me venía enorme, y la que cogí me viene pequeña (enhorabuena, marcas de ropa, lo estáis haciendo genial con las tallas). Tuve que hacerle un par de pinzas en la cintura, algo la mar de sencillo. Lo difícil era y sigue siendo ponérmelos a lo saco de patatas. Con ellos puestos, les hice unas marcas por donde debían estar las roturas y le pedí ayuda a mi madre para que les hiciera los cortes. Un par de pinchazos después, ya estaban, sólo quedaba soltar un poco los hilos para darle una imagen mejor. He intentado llevarlos puestos para que se den de sí y no me vayan tan justos, dado que tienen elástico, pero lo típico... Los que quieres que se den de sí, no lo hacen. Los que quieres que te vayan ceñido, se dan de sí a más no poder y luego no encogen.

El tema de la camiseta fue lo complicado. Compré licra blanca, pero mi mayor problema residía en que no tengo máquina de espuma para que cosa las costuras (aparte de que tanto la overlock como la plana las tenía estropeadas). Sin pensar en ello, hice los patrones para la camiseta, sacando la base de otra que ya tenía de un material parecido. Lo corté en tela, pasé algunas de las costuras en overlock (bueno, mi madre... o a día de hoy no habría camiseta) una vez estuvo arreglada y... aquí llegaba la parte difícil, coser las costuras en la plana. Habíamos oído que haciendo las puntadas en zig-zag se solucionaba el problema de que el hilo petara, así que decidimos probarlo y... ¡funcionó! La espuma es lo que hace que, cuando nos ponemos la ropa, las costuras no peten al dar de sí el tejido. Cosiendo en zig-zag, problema solucionado. El hilo no se rompe, siempre y cuando no se tire demasiado.
Mi mayor preocupación estos días, que además he estado fuera, ha sido la pintura. Sólo hay una donde vivo, que es donde compro todo mi material de dibujo, pero no tenía el color rojo que quería yo. Tenía que haberle llegado la semana pasada, y el pobre hombre estuvo metiendo prisa con el pedido, pero yo tuve que irme. Por suerte se pasó mi madre y tenía la pintura, pero no pude comprobar si era el color adecuado hasta hoy. No me desagrada, pero veremos cómo queda en tela. Ahora únicamente me queda borrar las líneas de dibujo que hice la semana pasada, volver a hacerlas, pintar y esperar a que se seque para ver el resultado. Como peluca no me daba tiempo a comprarla, esperar a que llegara y estilizarla, veremos qué hago con el mío propio después del cambio de color por el que pasará este jueves.

¿El resultado? Ya subiré alguna imagen y actualizaré la próxima semana con mis experiencias este año en el salón. Iré el sábado por la tarde y me pasaré a ver un rato el concurso del World Cosplay Summit. Con un poco de suerte, me encontraré con Hikari Kat Cosplay, que espero que se encuentre mejor para entonces, e intentaré subir fotos.

Actualización 2/11/13: Debido a la falta de previsión, no logramos conseguir entradas para el Salón del Manga. ¡A las 12 del mediodía ya estaban agotadas!

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