15/10/13

Esclavitud en pleno s.XXI

Ante todo, no voy a dar nombres de ninguna empresa o trabajador. Esto es una crítica tanto a empresas como a aquellos que critican desde la total ignorancia de las circunstancias bajo las cuales trabajan algunas personas.

Hace mucho tiempo que escucho a la gente quejarse de los conductores de autobús y transportistas. Sus altas velocidades o que se duermen durante la conducción, sin saber siquiera que esta gente no conduce así por gusto -que, como sabemos, haberlos haylos-. Las empresas les exigen llegar a los lugares a determinadas horas y no siempre les permiten descansar las horas que les toca por ley. Si se quejan, les despiden, y en estos tiempos que corren uno no puede permitirse perder el empleo. En rutas internacionales de autobús, algunas empresas dejaban determinado número de asientos para que los conductores dejaran sus cosas y pudieran echarse una cabezadita mientras su compañero continúa la ruta. El número de asientos fue reducido a únicamente dos y ahora, en otras tantas empresas, les han dejado sin asientos reservados para el descanso. Esta gente no sólo se encarga de conducir un autobús y ya está. Deben estar pendientes del tráfico, de las maniobras de los demás, de pasar por sitios estrechos, de aguantar clima, estar lejos de su casa, de apenas parar para comer o comer en cualquier bar de carretera, de no poder dormir en un lugar mínimamente decente... Sumándole que son conscientes de que llevan vidas ajenas detrás.
Los transportistas, por otro lado, a veces deben hacer trayectos imposibles. Tal vez hacer un viaje de cuatro horas en tres, yendo a altas velocidades por las vías y bajo cualquier tipo de clima, durmiendo a veces en la litera -si el vehículo dispone de ella-, atentos por si alguien intenta aprovechar lo cansados que están para abrirles el camión o la furgoneta.

No estoy exagerando la situación en ningún momento. La situación llega a tal punto de que llegan de un viaje a su casa e igual a las 4 horas deben marcharse, dejándoles con el tiempo justo para comer cualquier cosa, ducharse y dormir lo que puedan, con el móvil de la empresa al lado por si acaso. Esta gente apenas duerme. No es que no descansen porque no quieren, si no porque no pueden en la mayoría de casos. El desgaste, tanto físico como mental, es lo que hace que se duerman al volante y se produzcan accidentes. En otras ocasiones deben salir de las naves con un vehículo que saben que no está en condiciones para salir a la carretera, pero les obligan a salir con ellos.
Como ya he dicho anteriormente, estos trabajadores no pueden quejarse. Si lo hacen, van a la calle. Un compañero se quejó hace unos días de que su autobús tenía cucarachas y que debía hacerse algo, pero que le daba asco salir de ruta internacional con él. El despido fue inmediato. Ya no se trata de los trabajadores que trabajan en estas condiciones infrahumanas, se trata también de aquellos que viajan con ellos y de su salud y sus vidas.

Por favor, cuando haya un accidente de este tipo y en las noticias digan que el conductor se ha dormido al volante o que dio positivo en alcoholemia (recuerdo que una cerveza ya da positivo), no juzguéis tan rápidamente al conductor. Si se duermen es porque no descansan. Si han tomado una cerveza es para mantenerse despiertos y estirar al máximo su aguante para poder llegar antes a los sitios. Pensad en lo que esta gente tiene que aguantar y bajo qué situación deben trabajar.

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