8/10/13

Él o ella

Hará un par de semanas leí un artículo en el que una joven transexual de Westminster, Cassidy Lynn Campbell, había ganado el premio teen queen (reina adolescente) de su instituto. Aunque sus padres, amigos, compañeros de escuela y, en general, todo Westminster se alegraba de su victoria, en internet se inició un debate que no es la primera vez que leo. Muchos defendían a Cassidy, otros la insultaban y decían que era una vergüenza para el género masculino que personas como él existieran. Como ya he dicho, he leído este tipo de comentarios antes. Tengo una amiga transexual que subía de forma mensual vídeos a YouTube sobre el proceso que llevaba, y di con más vídeos de otras personas que también hacían lo mismo. En ellos había todo tipo de descalificativos hacia la comunidad transexual en general, y otros muchos se preguntaban si debían hablar de esas personas por su género de nacimiento o por el que habían tomado, estuvieran o no operados de sus genitales.

La respuesta es, a mi parecer, sencilla. Se les debe tratar por el género que han tomado. No sienten que formen parte del género con el que nacieron y de ahí que deseen cambiar de sexo, se operen o no. No es necesario tratarles de ningún modo en especial siempre que se les respete. No son bichos raros, son personas completamente normales, y ninguno de ellos se molestará si les preguntáis cómo desean que se les trate.
Otro punto que me gustaría tocar respecto a la comunidad transexual es su orientación sexual. Si a una mujer transexual (entiéndase que nació como varón) le gusta otra mujer, no es heterosexual, es lesbiana y viceversa si se trata de un hombre transexual que se siente atraído por otros hombres. Olvidémonos de lo que pueda decir la RAE o la idea que se tenga. Ellos no sienten el género con el que nacieron, sino con el que adoptan.

Ante todo, esta entrada es meramente informativa y generalizada. Cada persona es un mundo y con una personalidad distinta. Espero que con esta pequeña información se entienda un poco más a esta comunidad que, a día de hoy, sigue siendo bastante incomprendida. La gente tiene miedo a preguntar, pensando que la persona con la que tratan puede ofenderse o sentirse incómoda. No son bichos raros ni tienen gustos extraños, tampoco son un espécimen que estudiar. Tratadles como lo que son, personas normales y corrientes y con el respeto que todos y cada uno de nosotros merecemos. Si no comprendéis sus deseos, su forma de pensar... haced como deberíais hacer con todo, y es respetarles así como los demás respetan los vuestros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario