24/9/13 | By: Alherya Bennet

Cosplay

Vamos a empezar por lo básico, ¿qué es el cosplay? El término es la contracción de las palabras inglesas costume y play, o lo que es lo mismo, juego de disfraces. Es un hobby que apareció alrededor de los setenta y que lentamente se hizo un hueco en diversos rincones del globo terráqueo. Llegó a considerarse una subcultura y actualmente, al menos en Estados Unidos, es parte de la cultura pop. ¿Pero en qué consiste? Básicamente, en disfrazarse de personajes de cómic, manga y videojuegos. Pero no sólo se basa en ponerse un disfraz y punto. Los cosplayers (la gente que practica cosplay) se hacen sus propios trajes y accesorios y atienden a distintos tipos de actividades (generalmente a convenciones, pero también hay pequeños grupos -como los miembros de la Legión 501 o Star Wars Catalunya- que se ponen sus trajes y van a diversos hospitales para llevar sonrisas y juguetes a los niños ingresados). Hay trajes de los más baratos (mi traje de Suzumiya Haruhi no llegó ni a los 5€) a los más caros, que pueden llegar a superar los mil dólares. Los países favoritos por su nivel de confección suelen ser Estados Unidos, Japón y Alemania.

¿Y por qué esta entrada si ya hablé anteriormente de quienes considero los mejores cosplayers de España? Tal vez sea por el mono que tengo de hacer cosplay, o tal vez porque sentí esa necesidad tras ver el programa americano de Syfy Heroes of Cosplay. Mucha gente sigue sin ponerse de acuerdo en qué es el cosplay, pero está claro que en sus inicios era algo para divertirse. Sin embargo, para mucha gente eso ha cambiado al ver la competitividad en la que se centran algunos cosplayers a veces. ¿Pero acaso eso debe ser un punto en contra del cosplay o lo hace menos divertido? Creo que es algo completamente normal cuando la gente trabaja arduamente en hacer algo, aunque sea por mera diversión, y lo expone en un concurso. Ya se trate de cosplay, de un concurso literario, de fotografía, de pintura... Uno busca mejorarse y que su trabajo sea reconocido, aunque sea un hobby.
Al contrario que muchos, no creo que diversión y competitividad no puedan ir de la mano. El hecho de competir puede añadirle diversión, siempre y cuando se lleve de una manera totalmente sana y se tenga en mente que es un hobby y no algo que usar como excusa para tener un berrinche por no haber ganado nada e insultar de paso a los demás concursantes.

Sin embargo, Estados Unidos es un mundo aparte en el tema del cosplay y hay dos privilegiadas que han hecho del cosplay su profesión. No es el primer caso que se da, pues ya en Filipinas nos encontramos con Alodia Gosiengfiao, quien ha sido contratada en múltiples ocasiones para diversas campañas, es embajadora de Animax, presentadora de televisión y ha aparecido en varios números de revistas (sin mencionar series y películas). En Estados Unidos, la tal vez más conocida y la primera en hacer un negocio a partir del cosplay es Yaya Han, quien ha hecho una gran cantidad de trajes tanto propios como de manga, videojuegos, cómics y películas. La complejidad de los mismos es lo que la ha hecho tan famosa, aparte de su excelente calidad. Por ello ha sido invitada a diversas convenciones, paneles o como juez en distintos eventos alrededor del mundo. Y la última es Jessica Nigri, quien con tan sólo 24 años está considerada como una de las mejores cosplayers del país. Esta joven neozelandesa ha logrado trabajar como modelo promocional para algunas marcas, como Lollipop Chainsaw.

Creo que en nuestro país aún estamos lejos de tener figuras tales como Alodia, Yaya o Jessica, pero sin duda la calidad de los cosplays va creciendo con el paso de los años. Quien jamás se haya atrevido a probarlo, puede iniciarse fácilmente comprando los trajes (en internet hay varias tiendas de cosplay) de sus personajes favoritos o puede probar a hacerlos por sí mismos si tienen maña, aunque nunca es tarde para aprender a usar una máquina de coser. Por experiencia, es mucho más divertido y gratificante si te haces tú mismo el cosplay a si lo compras o lo mandas a hacer. No hace falta dejarse un pastón si sólo se busca pasar unos momentos divertidos. En mi caso, mi primer cosplay fue el de Kairi (45€), del videojuego Kingdom Hearts II. Lo mandé a hacer a una modista y, aparte de que las telas no eran las adecuadas, la calidad dejaba bastante que desear. El segundo, de Amane Misa (Death Note) fue totalmente improvisado con ropa que tenía por casa. El tercero y último fue el que he mencionado al principio de este post, Suzumiya Haruhi (no llegó a los 5€, las telas son baratas si se tiene algo de idea y se sabe dónde ir) (del manga y anime Suzumiya Haruhi no Yûtsu) lo hice el día antes al evento al que iba a asistir (el Hare Hare Yukai que se hizo en Arc de Triomf, Barcelona). Fue toda una odisea, pues no tengo la más mínima idea de patronaje. Sin embargo, me quedó bastante bien y estoy satisfecha con el resultado aun a día de hoy, aunque pueda ser mejorable. Tras cinco años desde aquello, voy a repetir experiencia. Pero mientras ahorro dinero para ello, me veo tutoriales sobre el manejo del worbla (material perfecto para armaduras) y me decido por una de las tantas entre las que tengo que elegir, este Salón del Manga de Barcelona me daré una vuelta por el lugar como Mary Jane Watson, de Spider-Man.

Así que ya sabéis, nunca es tarde para nuevos hobbies ni para aprender cosas nuevas que éstos os puedan ofrecer, ¡y mucho menos para pasarlo bien!

0 comentarios:

Publicar un comentario