3/7/13

Hasta el final

Entre unas cosas y otras, al final no he sido capaz de actualizar. Aviso antes de nada de que esto va a ser un post más bien reflexivo, a la par que para contar una experiencia vivida recientemente y que tal vez pueda ayudar a otros en la misma situación.

Como dije a finales de abril en un post anterior, uno de mis hurones se encontraba mal, pero al llevarlo a otro veterinario nos dijeron que tenía parásitos. Inyección y para casa. Parecía mejorar un poco, pero volvió a recaer. Además, de haber sido parásitos o cualquier cosa contagiosa, habría afectado al otro hurón. Finalmente, viendo el estado en el que ya se encontraba, tomamos la decisión de sacrificarlo. Para los que os encontréis en una situación así, no es una decisión fácil. No es nada fácil. Hay que tener muy claro que eso es el fin y que es una decisión que debe tomarse una vez que se han agotado el resto de opciones. Hay que planteárselo al veterinario y él nos explicará cómo se hace, si es que queréis saberlo, y os preguntará si queréis estar con vuestro compañero en el momento en que suceda todo o no.
En mi caso preferí estar con él hasta el final. No es agradable ni algo bonito para recordar, de modo que esto es decisión de cada uno, aunque lo recomiendo por nuestro compañero. Estará en la sala del veterinario, algo que de por sí no les gusta, con gente extraña. Es mejor que tengan la compañía de alguien que conocen, alguien que les quiere.

En esta parte voy a contar más o menos cómo fue la experiencia. Lo que voy a contar no es agradable, de modo que si leéis es bajo vuestra responsabilidad.
En el caso de un hurón, sus venas son muy pequeñas, de modo que hubo que dormirlo antes. Es un pequeño pinchazo del que se quejó en el momento, como si le hubieran puesto una vacuna. Después, simplemente, se duerme, sin más. El pinchazo de la eutanasia vino una vez la anestesia hizo su efecto. Como he dicho, sus venas son muy pequeñas, de modo que el pinchazo tuvo que ser en el corazón. No puedo decir cómo fue, puesto que no miré. Después de eso, el corazón se va apagando lentamente. Si no se le hubiera anestesiado previamente, el resultado habría sido el mismo, se habría dormido lentamente y solo se habría enterado de un pequeño pinchazo.
Por norma general el veterinario nos permitirá estar a solas unos minutos. Es raro que no nos cedan unos momentos.

Hay que quedarse con lo bueno que hemos vivido con ellos, jamás con esos últimos momentos de sus vidas. Debemos ser fuertes por ellos.

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