24/4/13 | By: Alherya Bennet

En la mente del personaje

Tras una charla por Twitter sobre si es sencillo o no rolear distintos tipos de personaje, he decidido hacer este post. ¿Es sencillo interpretar a un personaje con el que no guardamos nada en común? Sí y no. Todo depende del tipo de personaje que sea y de nuestra capacidad de meternos en su piel y en sus pensamientos. Sin ir más lejos, durante un corto periodo de tiempo estuve roleando una asesina, a quien simplemente le gustaba hacer sufrir a sus víctimas antes de acabar con sus vidas. Eso no quiere decir que yo sea como el personaje ni que sufra ningún tipo de enfermedad mental que me haga más fácil que a otras personas interpretar algo así. Para nada. Tal y como digo muchas veces, la empatía y el ser capaz de ponerte en la piel de otras personas es una gran ayuda a la hora de interpretar o escribir. Para mí está todo en esa capacidad.

Si no se dispone de empatía o de la capacidad de ponerse en el pellejo de otros, todo se basa en hacer un estudio a fondo del personaje. ¿Qué le motiva? ¿Por qué? Si sufre de algún tipo de enfermedad mental, informarse sobre dicha enfermedad, qué causa y cómo puede afectar a la persona, mezclándolo con la propia personalidad del personaje. Jamás hay que olvidarse de que el paso de los años marcan la personalidad, pero que a un niño se le dé cariño no significa que pueda ser asocial o que su mente no pueda ser retorcida y cruel. A veces no es necesario que haya algo en concreto en su pasado que actúe de detonante. Del mismo modo, que un niño sea maltratado o sufra abusos no significa que de mayor vaya a hacer lo mismo que él sufrió, o que tenga miedo a las relaciones.

En mi opinión, toda base de buena interpretación está en conocer bien el personaje Y entenderlo. Si se le da un trasfondo que nos es totalmente desconocido y que no estudiamos, no importará lo mucho que hayamos trabajado en la base porque no servirá de nada si no la usamos, si pasamos de esa personalidad que le hemos creado para actuar de cualquier manera. Por eso, junto al estudio previo del personaje, hay que pensar en diversas situaciones. El rol es algo espontáneo y ante lo que no hay que hacer esperar a los demás. No podemos estar roleando con otra persona y pedirle unos minutos cada vez que vayamos a hacer algo para ponernos a pensar en cómo debe actuar el personaje. Es por ello que, tras analizar la personalidad de nuestro personaje y sus motivaciones, debemos plantearnos posibles situaciones en las que podamos encontrarnos y pensar cómo actuaría. Eso nos ayudará en cualquier momento a tenerlo más cogido.

0 comentarios:

Publicar un comentario