21/1/13

Revisión: Tomb Raider Legend

Hace poco pude jugar a Tomb Raider Legend. Siempre ha sido una saga de videojuegos que me ha encantado junto a su protagonista, Lara Croft. Aún recuerdo la primera vez que llegué a la nevada caverna de Perú, donde las catacumbas estaban protegidas por animales salvajes (y dinosaurios) y ancestrales trampas. Admito no haber pasado nunca del T-Rex (algún día contaré esa anécdota, pero no hoy). Siguieron cayendo en mis manos otros cuantos Tomb Raider, hasta que hará cosa de un par de meses descubrí que mi novio tenía el Legend, el cual no había podido probar debido a que fui víctima de un bug (no le bajaba la vida al jefe contra el que luchamos en Japón).

Una vez más, ver a Lara en la pantalla me trajo recuerdos de cuando no levantaba ni un palmo del suelo. Claro que, esta vez, con un pechamen mucho más natural que en los primeros diseños de esta aristocrática arqueóloga. El juego nos lleva por siete países en nueve niveles. Los gráficos, el sonido de ambientación, la música y los guiones me han encantado, aparte de la jugabilidad. En Bolivia sentí volver, de algún modo, a las catacumbas de Perú del primer juego de la saga. También viajamos a una excavación en Perú, donde seremos testigos de un accidente que vivió Lara en el pasado y que nos presentarán a alguien de lo más interesante. También visitaremos la tumba del Rey Arturo en Inglaterra, no sin antes pasar por Ghana o Kazajistán y haciendo una posterior excursión por el Himalaya.
Imagen tomada de Google.

Como he dicho antes, el juego me gustó. Sin embargo, cualquiera que haya jugado a este número se dará cuenta de que la dificultad es mínima, casi nula. Tal vez lo único que nos suponga un reto sea el jefe final del juego, el Ente Maligno. Creo que es mucho más fácil que él nos mate a nosotros, pero de aburrimiento. Cuando se le baja un tanto por ciento la vida, regenera él otro tanto por ciento. Es un combate largo y, a mi parecer, cansino. Sin embargo, fácil. No puedes dejar de moverte y atacar, manteniéndote siempre a distancia. La estrategia a seguir es sencilla, pero a la que nos despistemos lo más mínimo podemos morir, sin sumarle que, repito, se hace largo.
Pasar por los niveles anteriores es sencillo. No suponen ninguna dificultad y es fácil pasarse varios niveles en una tarde (el juego me lo pasé en tres tardes, más una extra para volver por los niveles y la Mansión Croft a por todas las medallitas).

Lo recomiendo para todo fan de la saga, pero que no esperen ningún reto. En mi opinión sólo merece buena puntuación por la ambientación, los gráficos y la música. En cuanto al juego en sí y su dificultad, nada. Es un juego muy sencillo y sin retos presentes (como mucho, para aquellos que no tienen experiencia moviéndose con el teclado y el ratón a la vez, el ente es lo único).

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